domingo, 24 de enero de 2021

Mientras más escribo, más soy feliz...

En las reuniones familiares, sigue tan vigente el recuerdo de mi yo de cinco años, que memorizaba una colección de cuentos infantiles que mi papá compraba, cuando ni siquiera había aprendido a leer. Es una anécdota difícil de creer, mas si he pensado en incluirla en la primera entrada es porque fue un comienzo. Ese amor por las historias poco a poco me condujo a darme cuenta de mi pasión por la escritura creativa; un pasatiempo que a lo largo de los años ha desarrollado un significado especial para mí. De tanto dar lo mejor de mí, estoy dispuesto a convertirlo en un oficio sin importar lo que diga el resto.

Mi proyecto de vida ha cambiado mucho en un lustro. Hace cinco años quería estudiar Ingeniería de Sistemas y empecé a prepararme para ingresar a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Esos fueron los pasos de mi padre, y por un momento pensé en seguirlos. Sin embargo, tener al frente mío una enciclopedia llena de ejercicios complejos de matemáticas y física, mi materia menos favorita cuando estudiaba en el colegio, solo me llenó de estrés. Pensaba mucho en el "qué dirán"; mi voz interna sabía que no era lo mío, pero no quería escuchar. La escritura y los audiovisuales son mis amantes eternos, son vocación, y el hecho de que en algún punto de mi vida alguien me haya dicho que tenía que dejar "eso" para dedicarme a "cosas más importantes", solo hacía que me sintiese peor.

Hasta que un día simplemente me di cuenta de algo: no sobreviviría sin escribir. Aunque suene increíblemente absurdo, tardé mucho tiempo en llegar a esa conclusión, a pesar de que en cuarto de primaria era muy bueno en la clase de Comunicación, y la miss Carmen me decía que iba a terminar siendo escritor; pese a que declamaba en las presentaciones del colegio y no me importaba que los más burlones me juzgaran siempre. De todas formas, supe que estudiaría Ciencias de la Comunicación poco antes de terminar la secundaria. Transmitir mensajes a las grandes masas a través de recursos audiovisuales, teniendo como apoyo recursos como la escritura... Sonaba genial. Un día cualquiera, me levanté con ese pensamiento. Fue cambio de paradigma demasiado repentino, pero ahora estoy seguro de que ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar.

Sorprendentemente, mis padres se lo tomaron de la mejor manera. A decir verdad, mi mamá ya tenía el presentimiento de que el camino que estaba a punto de tomar no era el mío; lo que más me emocionó, fue que la familia de mi papá también se alegró. Quizá la idea de ser juzgado solo se encontraba en mi mente; a veces suelo preocuparme demasiado. A partir de ese momento, solo preferí ignorar a algunos compañeros de clase, que soltaban sus "o sea que ahora vas a ser comunicador... te vas a morir de hambre".

Decir que soy un universitario me trae felicidad en estado puro. Dedicarse a lo que a uno le gusta definitivamente es uno de los mayores placeres a nivel personal y profesional.  Al incursionarme en el mundo de la escritura, con un concurso literario ganado en la categoría juvenil y una publicación confirmada en una antología que contextualiza la pandemia, he dado el primer paso que da inicio al largo recorrido que me espera. 

¿Si hay una razón específica que me motivó a crear este blog? Mi anhelo es que este sitio sea un espacio para desahogar los pensamientos que pasan por mi cabeza, y al mismo tiempo un medio para contar un poco de mi vida. Por otro lado, pensé: si mi deseo es seguir adelante como escritor, tengo que ser constante escribiendo. Sé que si logro conectar al menos con una persona a través de las palabras, estaré saltando de alegría al notar que cumplo mi propósito. 

¡Bienvenido a mi blog! Espero que disfrutes de este pequeño espacio virtual.



2 comentarios:

  1. Muy bonito e inspirador y continúa con tus sueños que nunca nadie te diga que serás un fracaso. Mucha suerte

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