lunes, 29 de marzo de 2021
Mis desventuras en bicicleta: fumadores y tiktokers
domingo, 21 de marzo de 2021
Mi dilema con una amistad ocasional
Estuve pensando seriamente si publicar esto o no... Han sido horas del día de hoy, en las que, sentado en mi escritorio, no hacía más que analizar los efectos que esta entrada podría traer en mi vida. De todas formas, pese a ser un contenido diferente al que estoy acostumbrado a redactar, tomaré el riesgo, y escribiré sobre alguien más.
Últimamente me he acostumbrado a mantener mi celular activo. Parecerá mentira, pero hasta hace algunos años solo lo usaba una vez a las quinientas. Ahora, con la universidad, es indispensable que lo tenga prendido; añadiendo la situación de pandemia en la que nos encontramos, mi celular se ha convertido en una herramienta para coordinar trabajos. Precisamente, en uno de esos proyectos, del curso de Comunicación Comercial, elegimos investigar acerca de un producto de protección íntima femenina, las Toallas Invisible Rapigel de la marca Nosotras. Para estudiar el comportamiento de las consumidoras, creamos una encuesta a través de un formulario de Google.
Mandé la encuesta por medio de una cadena de difusión por WhatsApp a todos mis contactos que cumpliesen con los requisitos que buscábamos; algunas amigas me contestaban al instante, otras leían el mensaje horas después, pero terminaban ayudándome, y también me dejaban en visto, o simplemente, no abrían mis mensajes.
No estaba acostumbrado a recibir mensajes de mi compañera Noelia. La conozco aproximadamente desde los cinco años de edad, vive en la urbanización de enfrente, pero la mayoría de veces termino encontrándome con ella en la panadería que está a dos cuadras de mi casa: en su urbanización solamente hay bodegas pequeñas.
Cuando estaba en tercer año de secundaria, me cambié de colegio. En realidad, mi mamá tuvo la idea de transferirme a dicha escuela. Ella quería que fuese un colegio religioso en el que las monjas se encontraran más involucradas en su organización. Después de ser admitido, termino conversando por mensaje de texto con Noelia. ¡Resultaba que también estudiaba ahí!
Consideré que al menos, no sería tan duro ser nuevo en el colegio, hasta que, siendo lo que soy, fui considerado raro por "dislates" como escribir, declamar, caminar raro, hablar con un dejo peculiar, y para colmo, no tener buen carácter: en aquella época, mi autoestima se encontraba por los suelos. En consecuencia, casi nadie quería juntarse ni empatizar conmigo. Eso no me impidió hacer pocas, pero valiosas amistades, con las que sigo en contacto.
En cuanto a Noelia, durante el primer año en mi nueva escuela me encontraba en una sección diferente; en cuarto de secundaria coincidimos, pero lo que hablaba con ella era mínimo; y cuando lo hacía, era con ciertos gestos que indicaban fastidio, como blanquear los ojos y desviar la mirada; se percibía hasta en su tono de voz. Tampoco le agradaba a su grupo de amigas, y cuando interactuaba con ellas, sus reacciones era similares.
No era ninguna novedad; lo sabía perfectamente. Lástima que en los tres años que estudié en ese lugar, solamente pude interactuar "con normalidad" con una de sus amigas, Daniela; incluso un día cuando íbamos al retiro de la Confirmación, le comentó a un amigo de un colegio nacional: "A mis amigas no les cae Juan, pero a mí me gusta conversar con él". Las palabras se las lleva el viento. Cuando nos dejaban trabajos en grupo, asumí que Daniela era mi amiga, pero cuando me acercaba para preguntarle para trabajar juntos, hacía como si no me escuchara y llamaba a sus amigos. Con el tiempo me enteré que también hablaba mal a mis espaldas. Creo que ya no me sorprende lo que diga la gente. Comencé a creer que juntarse conmigo en el colegio, y tan solo caminar en público conmigo, era una especie de suicidio social.
Recuerdo que la primera vez que me escribió Noelia fue para pedirme ayuda en matemáticas, estábamos viendo la división de polinomios con el método de Horner. Le dije amablemente que en YouTube podía encontrar videos que podían ayudarla con el tema, pero no, ella quería que le fuese a explicar. Lo hice con mucha paciencia; parecía que ese día se había reunido con sus amigas. No las conocía, así que no tenía porque tener "roche". No sé si me llamó para que viesen lo extraño que era... No lo sé. A veces yo también le escribía para pedirle ayuda con alguna tarea, pero la mayoría de veces ni siquiera leía mis mensajes. Una vez le pregunté por eso, y me dijo que no le llegaban mis mensajes.
Pero llegan instantáneamente. Cuando hubo una confusión porque ella me había prestado un mantel, pero yo nunca lo tuve en mi poder y se guardó en el closet del salón, mas desapareció; el estado de mis textos pasaban de un check a un doble check azul en un dos por tres.
Terminé el colegio, y sentí una carga menos. Aún así, guardé como contactos a muchos compañeros. Antes de lo que contaré, solo conversé con ella por un acontecimiento que pasó en la urbanización vecina y cuando me preguntó por la carrera que estudiaba. Fui muy amable y le proporcioné la información de mi carrera, y los precios dependiendo de la categoría en la que uno se encontraba. Luego, tuve curiosidad y le pregunté qué decisión había tomado; jamás me contestó, solo me dejó en visto y como si nada...
El día de ayer, cuando estaba difundiendo la encuesta de las Toallas Sanitarias, me escribió tan pronto lo envié a mis compañeras. No comentó nada referente a lo que le estaba pidiendo. Parece que no le interesaba ni siquiera mi mensaje. Me preguntó si es que por casualidades de la vida tenía los libros de Cómputo sobre el programa Excel. En ese momento, habían hecho algunas modificaciones en mi cuarto, por lo que todo estaba desordenado. Pensé que ya los había desechado, y le dije que no. Me respondió que ya no me preocupara. Le mandé un mensaje y le pregunté cómo le había ido con lo de la universidad; me daba curiosidad qué había sido de ella. Naturalmente, lo ignoró.
Esta mañana estaba limpiando y depurando, y en el fondo de una pila de cosas, encontré los libros que me estaba pidiendo. Creo que voy a escribirle para dárselos; a lo mejor los necesita más que yo. Sinceramente, no me afecta en nada que no me conteste; ahora que lo pienso, puede ser que de tanto estar sumergida en sus cosas, quizá mi mensaje sea uno de tantos que le llegan. A lo mejor tiene prioridades en cuanto al estudio. Eso, o le llego altamente. No lo sé.
Mi primer impulso fue pensar "no le voy a dar nada"... "¿Para qué? Solamente me escribe cuando necesita ayuda". Pero no sé si estoy siendo muy impulsivo.
Me gustaría saber qué es lo que piensan. ¿Qué debo hacer? ¿Me ignorará como pienso, o solo soy un sujeto muy exagerado?
¡Un saludo para ustedes desde mi pantalla!
miércoles, 17 de marzo de 2021
El tiempo limita mi abanico de pasatiempos
¿Por qué transcurre mucho tiempo para animarme a escribir? ¿Cuál es el motivo por el que ingreso a este espacio virtual, a este diario que poco a poco comienza a tomar forma, cuando le salen telarañas?
He tenido mucho tiempo para pensar en mis motivaciones, y nunca consideré que temporalmente, dejaría la escritura de lado para canalizarme en otras cosas. No puedo negar que disfruté de estos dos meses de vacaciones: tiempo suficiente para dormir, reír, jugar y reflexionar. Cuando las clases del tercer ciclo de mi universidad iniciaron, pensé que podía realizar todas las actividades que deseara, mas los horarios tan estrictos y limitados que tengo indican lo contrario. Y quizá, he ahí el motivo de mi decepción; no puedo estar en todas, por más que lo anhele.
Inclusive al hacer ejercicio, mis pensamientos no están exentos de imaginar los minutos restantes del día que vuelan. De una multitud de trabajos de la universidad, que apenas ha iniciado, no sé si podré escribir sin límites como antes, ni siquiera sé si disfrutaré de momentos familiares de la misma manera.
"Ojalá el tiempo pueda ser eterno", pienso de vez en cuando; al menos extenderlo, tan solo un poco... para disfrutar de un abanico de pasatiempos. De todas formas, intentaré planificarme, extraer tiempo del tiempo en mi día a día. Amo todo lo que hago, pero aún me cuesta conseguir la facultad para experimentar cada uno de mis deseos.
De todas formas, me gustaría saber qué es lo que piensan. ¿Se sienten, en cierta forma, identificados con esta situación? ¿Creen que es frustrante no formar parte de lo que ansían?
¡Un saludo para ustedes desde mi pantalla!
Mis desventuras en bicicleta: fumadores y tiktokers
Puede que parte de mi esencia no sea tan distinta a la de un gato. ¿Odiar al mundo y juzgarlo para mis adentros me hace mala persona? Quisie...

